¿Deudas? Básicos para organizarte desde enero

Deuda
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Enero llega con una mezcla rara de emociones. Por un lado, están las ganas de empezar bien y de hacer cambios. Por otro, aparece una presión silenciosa que te dice que ya deberías tener todo claro; tus finanzas, tus metas, tu vision board, tus pendientes y, por supuesto, tus deudas.

Si vienes de un cierre de año movido, con gastos, compromisos o simplemente con la sensación de que tu dinero, o tu aguinaldo, se fue más rápido de lo que llegó, es normal que organizar tus deudas se sienta abrumador. Pero hay una idea importante que conviene tener clara desde el inicio, ordenar no es lo mismo que resolver. Ordenar es el primer paso, y ese paso lo puedes dar con calma, sin culpas y sin prisas innecesarias.

¿Por qué sentimos tanta presión al inicio del año?

Antes de entrar en números, vale la pena entender qué está pasando por tu cabeza, y también por tu cuerpo, en esta época.

La sensación de que todas las demás ya tienen un plan
Al iniciar el año puede aparecer la impresión de que todo está avanzando afuera más rápido que adentro. Ves conversaciones, publicaciones o decisiones ajenas que transmiten seguridad y dirección, mientras tú sigues ordenando tus ideas. Esa diferencia entre lo que percibes y lo que estás viviendo internamente puede generar una presión innecesaria, incluso antes de sentarte a revisar tu propio punto de partida.

La expectativa de tener que hacerlo mejor
En esta época también aparece la sensación de que ya deberías saber cómo hacerlo distinto. Como si este fuera el momento de demostrar que creciste, que aprendiste, que no vas a volver a cometer los mismos errores. Esa expectativa se vuelve pesada cuando no deja espacio para procesos que todavía se están acomodando, ni para decisiones que requieren tiempo.
La autoexigencia que muchas cargamos
A muchas mujeres nos enseñaron a tener que poder con todo. Por eso, cuando las finanzas se desordenan, no solo duele la cartera, también aparece un juicio interno duro y constante. Desde ese lugar, tomar decisiones útiles se vuelve más complejo, porque reaccionas desde la culpa. Y la culpa, aunque parezca motivadora, rara vez es una buena aliada para ordenar el dinero. 

¿Cómo bajar el volumen de la culpa?

En algún momento de tu vida aprendiste a usar el castigo como una herramienta para poner orden. Con el tiempo, suele quedar claro que ese enfoque no siempre aporta la claridad que necesitas para avanzar. Cuando se trata de dinero, empezar desde la observación puede hacer toda la diferencia. 

La deuda no es sinónimo de fracaso
Tener deudas no habla de tu valor ni de tu capacidad. Habla de decisiones tomadas en un contexto específico, con la información y las herramientas que tenías en ese momento. Mirarlas con honestidad es mucho más productivo que juzgarlas.

Empezar sin exigirte resultados inmediatos
Organizar tus deudas no requiere que todo quede resuelto en el primer intento. Permitirte avanzar y ajustar sobre la marcha hace que el proceso sea más sostenible y mucho menos pesado emocionalmente.

Básicos para organizar tus deudas

Ahora sí, vamos a lo concreto. Estos son pasos sencillos pensados para ti si  quieres empezar a ordenar tus deudas sin saturarte ni exigirte más de la cuenta.

  1. Haz una lista completa
    Anota todas tus deudas: tarjetas, préstamos, pagos pendientes a otras personas y meses sin intereses. Incluye monto total, pago mínimo, fecha de corte y cualquier dato que te ayude a entenderlas mejor. No es para asustarte, sino para sacar la información de tu cabeza y convertirla en algo claro y manejable. Esa claridad es tu punto de partida.
  2. Identifica cuáles te generan mayor inquietud
    No todas las deudas pesan igual, ni emocional ni financieramente. Algunas inquietan por el monto, otras por los intereses y otras porque sabes que podrías olvidarlas. Reconocer cuáles te roban tranquilidad te permite priorizar con criterio y evitar planes poco realistas.
  3. Revisa tu capacidad real, no la ideal
    Antes de prometerte pagos ambiciosos, observa con honestidad tus ingresos y tus gastos básicos. Pregúntate qué monto puedes pagar de forma constante sin sentir que te ahogas o te quedas sin margen. La estabilidad a largo plazo se construye más desde la constancia que desde esfuerzos intensos pero inconsistentes.
  4. Define un primer objetivo pequeño y claro
    Empieza con una meta concreta y alcanzable. Puede ser liquidar una deuda chica, bajar una tarjeta a cierto porcentaje o no atrasarte en los pagos este mes. Cumplir un objetivo realista refuerza tu sensación de control y te demuestra que sí puedes avanzar, incluso si el camino es gradual.
  5. Deja espacio para ajustes
    Entiende este proceso como algo flexible. Enero no es un contrato de un año, es un punto de partida. Conforme entiendas mejor tus números y tu dinámica, es natural que ajustes tus decisiones. 


Organizarte también es un proceso de prueba y error. No necesitas hacerlo como otras personas ni seguir fórmulas ajenas para hacerlo bien. Lo importante es que encuentres una forma que te funcione a ti y que puedas sostener con el tiempo. Recuerda que el orden no siempre es lineal y adaptarte también cuenta como progreso.

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