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Desnormalicemos lo normalizado

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La idea del refill sustentable… ¿real o es un comunismo disfrazado?

Todas nos hemos topado en redes esos vídeos hipnotizantes de "Restock", "Refill" o "ASMR de organización" en donde vemos como una persona se pasa horas vaciando un montón de productos en contenedores transparentes dentro de sus refrigeradores o vemos esas alacenas súper perfectas, en donde todo está acomodado y cada elemento tiene su contenedor y su espacio. Podríamos pensar -¡Se ve todo bonito! ¿Qué tiene de malo? 

Lo que tal vez no vemos es todo lo que hay detrás de ese vídeo, durante 60 segundos solo nos muestran el lado bonito, la parte del gancho visual - ¡Que todo se vea perfecto! A eso le llaman satisfacción visual (a nuestro cerebro le gusta el orden, y que visualmente se vea todo más limpio). Pero y si nos mostraran el detrás de cámaras, ¿crees que todo sería igual de bonito y limpio? La respuesta es No, la cantidad de basura que se genera es demasiada. 

Lo que se nos vende como minimalismo visual o refill sustentable es en realidad una forma de consumismo disfrazado, “hay que comprar más para rellenar todos esos contenedores que tenemos” y al comprar más generamos más residuos. No es sostenible. 

Veamos la ruta de está dinámica:

Para llenar un contenedor “aesthetic” de acrílico con el producto que tu quieras, tenemos que comprar el producto en su empaque original, que usualmente se trata de un contenedor plástico de un solo uso.

El empaque original se va a tirar inmediatamente a la basura, (esa parte sucede detrás de cámaras, no la vemos) y vaciamos el contenido al recipiente bonito. Cuando se termina el producto regresamos a la tienda y compramos otro nuevo.  

No estamos disminuyendo la generación de residuos; sólo estamos cambiando de contenedor a uno más bonito. 

La situación sería menos trágica si todos esos empaques se fueran al reciclaje, pero desafortunadamente no es así. Se estima que menos del 9% del plástico generado a nivel mundial se recicla, más del 50% termina en rellenos sanitarios (si tenemos suerte). Entonces llegamos a la conclusión de que realmente este estilo de vida no podría estar más lejos de ser sustentable, ni desde un punto de vista económico ni ambiental. 

Te invito a que el próximo vídeo que veas de este estilo, lo analices con ojo más crítico, ¿cuál es el mensaje oculto aquí? ¿Me está tratando de comunicar una idea retorcida de lo que parece ser economía circular? pero que evidentemente no lo es.

Identifiquemos la verdadera economía circular, el refill auténtico. Dejemos de vivir en el modelo tradicional en donde Fabricar, Consumir y Desechar, es el pan de todos los días, mientras que la circularidad, busca mantener los materiales en circulación durante el mayor tiempo posible. 

Esto implica llevar tu propio contenedor reutilizable a una tienda de granel para llenarlo directamente, evitando así el consumo de un empaque nuevo.

¿Cómo podemos aplicar el verdadero Refill sustentable?

Me alegra que preguntes, y con gusto vamos a revisarlo a continuación:

Te voy a compartir algunos tips y hábitos muy necesarios para romper con esta “normalización de consumismo excesivo”

Tip #1

Vamos a dejar de consumir vídeos de este tipo, en donde nos quieren vender realidades que no son sostenibles, ni para nuestra cartera, ni para nuestro planeta. 

Tip #2

Reutilicemos lo que ya tenemos - Se nos acabó la mermelada, enjuagamos y lavamos bien el recipiente (podemos pintarle la tapa y quitarle la etiqueta para que se vea más bonito) y lo usaremos para almacenar guardar algún producto. Eso sí es economía circular.

Tip #3

Vamos a darnos una vuelta por las tiendas que manejan las compras a granel (aquí usaremos nuestros recipiente que guardamos y pusimos bonitos en nuestro tip #2).

Tip #4

Compra el empaque grande (Económico y Ecológico) Si vamos a usar un contenedor dispensador, te recomiendo comprar las presentaciones de galón o bolsa de recarga (que usan hasta un 70% menos plástico que las botellas rígidas tradicionales). Además el costo por mililitro será menor y verás un poco de ahorro.  

Tip #5

Comprar con conciencia, primero auditar qué es lo que realmente falta en la casa y entonces comprarlo, no al revés. Que la publicidad no nos diga qué debemos comprar. Compremos sólo lo necesario, no fomentemos el comprar para no tener espacios vacíos, eso nos lleva al desperdicio. 

Ya por último no me queda más que decirte que lo que vale la pena presumir no es lo que vemos en redes. Lo que vale la pena es tener una alacena bien planeada, sin desperdicios,  con frascos de vidrio reutilizados, comprando a granel, mantener una cartera libre de deudas hormiga y una huella ambiental de la cual estemos orgullosos. 

Vamos a normalizar y a aceptar que una cocina real tiene frascos de diferentes tamaños, colores y marcas; eso es señal de una casa viva, sostenible y financieramente inteligente.

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