Confesiones de una inversionista conservadora (que por fin se animó)

Inversión
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La independencia financiera me ha estado persiguiendo los últimos meses. ¿Cómo la logro? ¿Por dónde empiezo? ¿En qué me enfoco? Tengo claro que es una prioridad en mi vida. Pero, aceptémoslo, todavía se siente como algo lejano y hasta inalcanzable. Necesitaba un punto de partida concreto, así que decidí empezar por mi portafolio de inversiones.

Desde hace tiempo tengo mis ahorros en renta fija (pagarés y CETES). Pero, siendo honesta, mi estrategia era básicamente poner el dinero donde no pudiera gastarlo, con una meta a un plazo definido y con un rendimiento que apenas le ganara a la inflación. En pocas palabras, mi perfil ha sido ULTRA conservador.

Como una Clara ya decidida a construir patrimonio, sabía que eso tenía que cambiar. Así que me aventé el curso Inversiones Claras v.2, donde explican cómo armar un portafolio de acuerdo con tu perfil, incluyendo instrumentos de renta variable. ¡Y me puse a trabajar!

Aquí te comparto los 5 pasos que yo seguí. Ojalá te sirvan tanto como a mí.

01.

Ten claros los conceptos básicos 📝

Antes de invertir necesitas saber cuánto puedes destinar y de dónde va a salir dentro de tu presupuesto. Ese es tu primer mapa. Estos son algunos de los conceptos que te recomiendo tener claros:

  1. Capacidad de ahorro: cuánto de tu dinero al mes (ingresos menos gastos) puedes apartar. No importa si es poquito, pero importa que seas muy honesta, debe ser una cantidad que puedas sostener cada mes.
  2. Ahorro actual y meta de ahorro: si ya tienes algo ahorrado, revisa dónde está. Quizás tienes una parte en una cuenta de ahorro y otra en efectivo; ten claro el universo completo de tu dinero. Si todavía no tienes ahorro, antes del portafolio de inversión, arma tu fondo de paz, ese colchón para emergencias que te deja dormir tranquila. Ponte una meta y revisa, con tu capacidad de ahorro, en cuánto tiempo puedes alcanzarla.
  3. Tiempo: todas las inversiones necesitan tiempo para crecer. Pregúntate cuánto tiempo estás dispuesta a no tocar ese dinero.
  4. Rendimiento: es la ganancia que genera tu inversión, se expresa en porcentaje.
  5. Riesgo: toda inversión implica algo de riesgo. Reconocerlo antes de tomar decisiones es clave.

También te recomiendo checar nuestro artículo - Antes de invertir por primera vez, revisa estas 5 cosas.

02.

Define tu perfil de inversionista 💡

Uno de los factores más importantes es cuánto riesgo estás dispuesta a asumir, pero también cuentan el tiempo, el rendimiento que esperas y en qué etapa de vida te encuentras. La recomendación general, la que nos dieron en el curso, es que mientras más joven empieces, más riesgo puedes asumir. Por ejemplo, si empiezas a tus 20s te recomiendan tener más inversiones de renta variable (con mayor riesgo) y conforme pasan los años ir reduciendo ese porcentaje.

Pero no es una regla fija. Puedes ser como yo, un alma vieja que prefiere evitar el riesgo aún en sus 30s. O puedes estar en tus 40 y sentirte cómoda asumiendo bastante más riesgo, porque la vida solo es una 😂 (reconozco que hay personas más aventureras, las admiro mucho). Lo importante es que tu perfil tenga sentido para ti.

Con tu perfil definido ya puedes armar tu estrategia. En mi caso, como te decía soy una señora conservadora 🧓, así que decidí repartir mi portafolio de la siguiente manera:

  1. 60% en renta fija: aquí va el dinero que usaré en 1 o 2 años, el ahorro para las vacaciones anuales, los enganches para cosas que necesito para la casa, entre otros. 
  2. 20% en un fondo mixto (renta fija + renta variable): presupuesto intermedio con el que puedo ir variando mis estrategias, no lo saco a menos de que encuentre una mejor opción de inversión.
  3. 20% en renta totalmente variable: dinero que puedo desaparecer de mi vista sin sentirme presionada. Su meta es ir incrementando mi patrimonio para el futuro, muy futuro. 

Estos porcentajes deben ir de la mano con todo lo anterior: tiempo, riesgo y rendimiento. Por eso es tan importante que tengas claro para qué vas a invertir. También necesitas saber con qué cantidad te sentirías tranquila si llegara a haber pérdidas.

03.

Ya tienes tu perfil. Ahora toca elegir los instrumentos para llevarlo a la práctica. Un repaso rápido:

  1. Renta fija: tiene menor riesgo y un rendimiento más bajo, pero lo conoces desde el inicio. Aquí están los CETES, los pagarés bancarios y los fondos de deuda. Se recomienda para metas de corto y mediano plazo y para el dinero al que necesitas tener acceso, como tu fondo de paz.
  2. Renta variable: tiene mayor riesgo y la posibilidad de un rendimiento más alto. Las ganancias no están garantizadas: en un periodo puedes ganar y en otro perder. Se recomienda para el largo plazo, idealmente 5 años o más.

Así lo distribuí yo:

  1. 60% renta fija: 20% en pagaré bancario y 40% en CETES. Los CETES los escalone: la mitad a 28 días y la otra mitad a 91 días.
  2. 20% mixto: un fondo de inversión con 70% en renta fija y 30% en renta variable. Este fue más para explorar y entender cómo funciona el instrumento.
  3. 20% renta variable: elegí tres ETFs distintos. Uno es de empresas de Estados Unidos, otro tiene exposición internacional más allá de EUA y el tercero es de empresas mexicanas.

04.

Invierte ya 🥁

Me pasó muchas veces: llegaba al punto de definir mi perfil, revisaba las opciones… y me quedaba paralizada de tanto analizar. Sé que da miedo. Pero si ya tienes tu fondo de paz cubierto y tienes claras tus metas y tu perfil, no lo dejes para después.

Una trampa muy común es pensar “mejor abro otra cuenta para esto” o “esperaré a tener una cantidad mayor”. Como eso implica más tiempo, se queda pendiente. Mi recomendación es que empieces con lo que tengas más a la mano; seguramente tu app bancaria ya tiene algunas opciones. Da el paso. Recuerda que cada día que tu dinero se queda quieto en tu cuenta de débito, la inflación le va quitando valor.

05.

Planea tus siguientes pasos 🤓

Me conozco, y sé que la emoción del inicio puede pasar. Por eso armé una lista de siguientes pasos, por ejemplo:

  1. Sumar cada mes una parte de mi ahorro recurrente a mis cuentas de inversión.
  2. Revisar las ganancias y pérdidas de la renta variable cada tres meses, para no obsesionarme con los cambios de todos los días.

Si te sirve, haz lo mismo que yo. Anoté estos pasos como to-do list en el mismo Excel donde llevo la tablita de mis inversiones. También agregué recordatorios en mi calendario para las revisiones trimestrales.

Construir patrimonio no pasa de un día para otro, pero sí empieza con una decisión. Si yo, con mi perfil ultra conservador, pude dar el primer paso, tú también puedes.

Este artículo comparte mi experiencia personal y no es una recomendación de inversión. Antes de invertir, evalúa tu situación y, si lo necesitas, acércate a una asesora certificada, recuerda que con Clara puedes tomar coaching con una experta sin ningún costo, regístrate a Consulta Clara aquí.

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