Despídete de la culpa por cuidar tu dinero

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¡Ay la culpa! ¿Conoces a algún par de personas que definitivamente no hacen pareja pero que, a pesar de todo, insisten en permanecer unidos? ¡Lo mismo sucede con el dinero y la culpa! Se pelean, se estorban y se hacen daño pero, en algunos casos, parece que no pueden existir el uno sin el otro. Culpa por gastarlo, culpa por tenerlo o, mejor aún: ambas. ¿Te sientes identificada? Tal vez sea tiempo de aprender a dejar de sentirte culpable por cuidar tu dinero.

Aprendimos a través de otros

La culpa es un sentimiento aprendido que nos ayuda a regular nuestro comportamiento, en otras palabras, nos ayuda a convivir en sociedad. Nos portamos bien para agradar a otros, ya sea siguiendo nuestro propio código de comportamiento o el de aquellas personas cuya aprobación deseamos obtener.

En realidad la culpa no es mala por sí misma sino hasta la parte donde entran en juego nuestras creencias con respecto al dinero. Las creencias se forman con todo lo que vimos, escuchamos y vivimos en el pasado y que ahora, de forma inconsciente, dirigen nuestros actos. El código de comportamiento que debemos seguir para evitar la culpa -financiera- se dicta por lo que nosotros (y también los que nos rodean) creen acerca del dinero.

Si aprendiste a creer que el dinero hace a las personas avaras o de malos sentimientos ¿cómo podrías sentirte bien cada vez que deposites en tu cuenta de inversión?, si te enseñaron que una buena persona sólo es buena cuando ayuda a los demás sin pensar en uno mismo ¿cómo vas a preferir ahorrar para el enganche de tu casa en lugar de prestarle dinero a algún amigo aunque no sepas en qué va a usar ése amigo tu dinero?

Es así que la culpa se convierte en uno de los obstáculos para lograr nuestra independencia financiera, pues le damos al dinero poderes más allá de lo que es: un medio de cambio, y le asociamos connotaciones negativas, permitiendo el control y la manipulación por parte de otros ya sea por el deseo de agradarles o también por creer que no merecemos lo que hemos logrado.

Independencia financiera sin culpa

Si estás lista para cumplir tus metas financieras es momento de:

  1. Revisar cuáles de tus creencias funcionan y cuáles ya no son válidas. Comienza haciendo una lista al menos las primeras 10 palabras que vienen a tu mente cuando piensas en dinero. No filtres, escribe todas en una lista. Revisa tu lista y clasifica en positivo y negativo. Selecciona cuáles de ésos pensamientos con respecto al dinero son válidos comparándolos contra tus metas y todo lo que te gustaría hacer con tu dinero: ¿Es verdad que crear un fondo para el retiro te corrompe?, ¿Ahorrar para las vacaciones de tus sueños te convierte en una persona avara?, ¿Invertir en una maestría es para personas sin alma?
  2. Recordar que no es posible controlar lo que otras personas piensan, pero sí nuestra reacción al respecto. Cambiar tus propias creencias con respecto al dinero será un trabajo que requiere esfuerzo y constancia, enfócate en ello y no en tratar de cambiar la creencias de familia y amigos. Recuerda que para agradarle a los demás es fundamental, primero, agradarnos a nosotras mismas.
  3. Apégate al plan. La independencia financiera no se construye en un día. Revisa tus metas con frecuencia y cuando te sientas culpable recuerda la mascarilla de oxígeno de los aviones: para poder ayudar a otros, es indispensable colocarse en primer lugar la mascarilla a uno mismo.

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