Deuda buena vs. deuda mala: aprende a diferenciarlas

Deuda
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¿Alguna vez has considerado que las deudas podrían tener un lado positivo?

Esta perspectiva no suele asociarse con la palabra «deuda». Sin embargo, es importante reconocer que, si se manejan adecuadamente, la deuda puede ser una herramienta valiosa y poderosa para alcanzar tus metas financieras.

Pero ¿cómo distinguir una deuda mala de una que trabaja a tu favor? Te lo explicamos detalladamente a continuación.

¿Qué es una deuda financiera? 

Una deuda es un compromiso que adquieres al solicitar préstamos de dinero, bienes o servicios. En esencia, recibes algo ahora con la promesa de devolverlo en el futuro, generalmente con un costo adicional conocido como «interés». 

¿Y todas las deudas son iguales? No. Ya que, como lo mencionamos al inicio, algunas deudas, si logras administrarlas adecuadamente, pueden jugar a tu favor para alcanzar objetivos concretos. Pero si no las gestionas de manera adecuada, pueden convertirse en una carga financiera difícil de manejar.

Los 7 tipos de compromisos financieros más comunes

Antes de aprender a discernir entre una deuda buena de una mala es importante que te familiarices con los compromisos financieros más comunes. Este análisis te brindará la información necesaria para reconocer y gestionar adecuadamente tus propias obligaciones económicas.

Tarjetas de crédito

Es la más común de los tipos de deuda, probablemente ya tengas una o varias tarjetas de crédito. Estas son útiles para hacer compras diarias y pagarlas más tarde, usándolas bien puedes aprovechar sus beneficios como recompensas, puntos para viajar o meses sin intereses. Sin embargo, si no realizas el pago total puedes acumular intereses rápidamente y se vuelven una deuda que no para de crecer. 

Deuda hipotecaria

Si estás considerando comprar una casa, es probable que necesites una hipoteca. Este tipo de préstamo te brinda la oportunidad de financiar la adquisición de tu vivienda, la cual pagarás durante un periodo de tiempo definido. Aquí la casa misma actúa como garantía del préstamo.

Crédito automotriz

Como en el caso de la hipoteca, es muy común que nos apoyemos de un crédito cuando queremos comprar un automóvil. Aquí es importante que realices un cálculo de cuánto es tu capacidad de pago mensual y, de preferencia, que cuentes con un buen enganche para que la deuda no sea tan grande. También, considera que los carros nuevos tienen una devaluación de su valor importante. 

Préstamos personales

Si te encuentras en una situación financiera apretada o necesitas financiamiento para un proyecto importante, considera un préstamo personal como una opción viable. Estos préstamos no suelen requerir garantía y pueden ser utilizados para cubrir una amplia gama de necesidades financieras. Solo recuerda revisar muy bien la tasa de interés que en este tipo de préstamos suelen ser altas.

Préstamo comercial

Si eres dueña de un negocio o estás pensando en iniciar uno, es posible que necesites financiamiento. Los préstamos comerciales pueden ayudarte a financiar gastos operativos, expansiones o inversiones en tu empresa.

Deuda de préstamos garantizados

Si tienes activos como una casa, un carro o inversiones, puedes utilizarlos como garantía para obtener un préstamo garantizado. Esto puede resultar en tasas de interés más bajas, pero debes asegurarte de comprender los riesgos asociados con poner tus activos en garantía.

Deuda estudiantil

Si estás cursando o planeas estudiar en la universidad, puede que llegues a necesitar un préstamo estudiantil para cubrir los costos de matrícula, libros, entre otros gastos.

Estos son los tipos de deuda más comunes, hasta este punto, todo está claro. Pero ahora surge una nueva pregunta, ¿cómo puedes gestionar tus deudas de manera positiva, sin sentir presión y a tu favor?

¿Cómo se ve una deuda mala?

Una deuda mala es aquella que adquieres sin un propósito claro o sin la capacidad de pago adecuada, lo que puede resultar en dificultades financieras, estrés y una carga económica insostenible para ti. Algunos ejemplos de deuda mala incluyen:

Deuda de consumo excesivo

Contraída para financiar gastos innecesarios o de lujo, como compras impulsivas, vacaciones costosas o bienes de consumo que no agregan valor a largo plazo.

Deuda con altas tasas de interés

Estas deudas se caracterizan por sus tasas de interés exorbitantes, como los préstamos de día de pago o tarjeta de crédito, que normalmente tienen tasas de interés muy altas, lo que puede resultar en un costo total significativamente mayor.

Deuda para mantener un estilo de vida insostenible

Adquirida para sostener un nivel de vida que excede tus posibilidades financieras, como cubrir gastos regulares con tarjetas de crédito sin poder liquidar el saldo completo cada mes.

¿Cómo se ve una deuda buena?

La deuda sana es aquella en la que te endeudas de forma responsable y bien gestionada, utilizando estratégicamente tus recursos para inversiones que generen valor o mejoren tu situación económica. Algunas de sus características incluyen:

Propósito claro

Están destinadas para financiar inversiones que tienen el potencial de generar retornos financieros positivos, como la educación, la compra de una casa o la inversión en un negocio.

Capacidad de pago

Hay un cálculo correcto de la capacidad de pago que te asegura poder afrontar los pagos de la deuda de manera puntual, sin comprometer tu estabilidad financiera a largo plazo. 

Tasas de interés favorables

Se buscan las mejores tasas de interés para reducir al mínimo el costo total de la deuda y hacer más sencilla su gestión.

Establecer planes de pago adecuados

Se debe asegurar que los planes de pago son realistas y sostenibles, ajustándolos a tu capacidad financiera y permitiéndote pagar la deuda dentro de un período razonable.

Impacto positivo

Los recursos se utilizan en específico para mejorar tu situación financiera general, ya sea mediante la creación de activos, el aumento de ingresos futuros o la mejora de tu capacidad de inversión.

En conclusión, una deuda puede volverse un problema si no la administras adecuadamente ni la aprovechas para impulsar tus finanzas a largo plazo, convirtiéndose en una carga sin beneficios duraderos. Sin embargo, cuando logras usarla de manera inteligente y responsable, estarás construyendo un futuro financiero sólido y libre de preocupaciones económicas. 

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