¿Qué hacer cuando te piden dinero?

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Toda acción tiene una intención positiva. Aplica también cuando “nos saboteamos”.

Muchos Espíritus Bravos de la comunidad se protegen de tener dinero, para que no les pidan prestado. Y tiene todo el sentido del mundo. No sé cómo actuar cuando me piden dinero, no quiero que me juzguen, me digan envidiosa… pues entonces muy fácil, mejor no tengo dinero y listo.

Te propongo otra posibilidad: ¿Qué pasaría si supieras exactamente qué hacer y qué decir cuando alguien te pide dinero?

El dinero es una habilidad. Y como tal, puede aprenderse.

Esto es lo que he aprendido en términos de préstamos.

ADVERTENCIA. Contenido largo, pero escrito rico en forma de chal... jijiji

Primero, contexto.

1. ¿Quién y de cuánto dinero estamos hablando?

Hay una práctica que me sirve muchísimo: Los Cuatro Círculos Concéntricos. Al centro del primer círculo estoy yo. En el siguiente está mi círculo más cercano (en mi caso, familia y una amiga). Luego otro círculo más afuera donde están conocidos y otros familiares lejanos. Y en el último, el resto del mundo.

Inspirada en una clase con Miguel Gómez, donde nos contaba que en su casa tienen su Política de Inversiones Familiares, yo he desarrollado mi Política de Préstamos Familiares: solo presto dinero, del que yo genero, de mi cuenta personal (no de la cuenta de casa, o proyectos que tengo compartidas con mi adorado Esposo).

  1. CÍRCULO de intimidad. En mi círculo cercano están mis hermanos, mis papás, mi esposo, y una amiga (creo que ella ni sabe, pero ahí vive). Aquí he podido darme lujos como prestar el equivalente al valor de un coche, por una semana. Con toda la paz y la confianza del mundo.
  2. CÍRCULO de la Relación. En el círculo siguiente, están familiares no tan cercanos. Aquí he elegido, que yo no necesito explicaciones de para qué quieren el dinero. No las necesito, no las pido porque #límites.
  3. CÍRCULO DEL RESTO del mundo. Todos los demás están en el círculo 4. 

Las políticas se aplican diferente en cada Círculo.

En el Círculo de Intimidad, está mi valor más profundo: la salud. Aquí sí tengo claro que en caso extremo y urgente de salud, puedo prestar las perlas y dos vírgenes, incluso poner mi línea personal de crédito o llegar a casos extremos de sacar dinero de mi fondo del retiro.

En este círculo es muy seguro para mí hablar de dinero y salud. No hay dramas. Procuramos no intensear ante la incertidumbre de un diagnóstico. Los que más me anclan en la serenidad, son mis hermanos.

¿Cuánto cuesta la operación? ¿Cuánto reembolsa el seguro? Aquí está mi AMEX y tiene XYZ de línea de crédito limpia, corta el 14 y toca pagar el 26, por si la necesitas.

Tengo claro el orden, el monto y el origen en que puedo prestar el dinero. Primero mi fondo de proyectos, después usamos mi línea de crédito AMEX y al final el fondo de mi retiro.

No puedo describirte la paz que es poder hablar de dinero con esa normalidad con mis hermanos y mi amiga. Es de las cosas que más agradezco de cultivar la habilidad del dinero.

¿Cuánto es el sablazo? ¿Puedes? Yo tengo tanto. Siguiente tema..

Para el Círculo de la relación (conocidos y familiares no cercanos) me tomo 24 horas para decidir. Lo siento en el cuerpo y veo qué funciona para mí.

He desmantelado toda idea de que es mi obligación rescatar a todos de sus exámenes financieros. Tampoco me preocupa mucho lo que las personas de este círculo piensen o digan de mí.

Solo presto el monto de dinero que estoy dispuesta a perder.

No despotrico, ni me siento “utilizada”, ni "ofendida", no posteo “indirectas” en Facebook, ni ando con chismes con otros miembros de la familia. Lo ventilo con mi hermano, en los tacos de barbacoa. Le dedicamos 5 minutos al tema y luego... ¿me pasas la salsa borracha?

Les digo que es un alivio poder hablar de dinero con naturalidad.

La experiencia me dice que personas en este círculo con mucha frecuencia se olvidan o “se les complica” hacer los pagos cuando dijeron y dejan de hablarme. Me digo a mi misma: ¿vas a sufrir muchísimo si te dejan de hablar?

Sólo si puedo vivir con el hecho de perder ese dinero y con que esas personas dejen de hablarme, hago la transferencia.

Con el último préstamo, me gradué del Síndrome de la Culpa. Me sentía responsable de “habilitar el sentimiento de culpa en ellos”. O sea chécate la locura: yo prestaba el dinero y encima me sentía culpable por haberlo prestado, por ser habilitadora del sentimiento de deuda en ellos.

¿EXCUSE MEEEE?

La gente hace lo que hace. Elige lo que elige y mucho gusto. Es todo. Yo elijo liberarme energéticamente de tomar más responsabilidad de la que me toca.

Luego lo suelto. Le digo a Dios que es el Verdadero Director del Banco Universal: “Bueno Chuchín, ahí te encargo mi depósito.” Invariablemente el dinero me llega de forma “inesperada” por otros canales.

Ahora en el Círculo del resto del mundo, acá mis límites energéticos son tan claros que rara vez recibo peticiones. Cuando sucede, mi respuesta es un simple no.

“NO” es una respuesta completa.

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